El
puente de Allenby, al este de Jericó, resulta familiar para los
viajeros que visitan las Tierras de la Biblia en Israel y en Jordania.
Recibe su nombre del General Edmund Allenby, que dirigió las fuerzas de
la Commonwealth británica hasta la victoria sobre los turcos durante la
Primera Guerra Mundial
Para
los peregrinos, cruzar este puente sobre el río Jordán significa viajar
tras las huellas de los israelitas que caminaban en busca de la Tierra
Prometida (Josué, 3:16), las de Jesús y las de Juan el Bautista, que
podrían haber cruzado el río por aquí en sus viajes a través del Jordán
(Marcos, 10:1, Lucas, 3:3, Juan, 1:28).
El
Puente de Adán, al norte de Jericó, no está abierto al público, pero
también posee antecedentes bíblicos: según la Biblia, fue aquí donde las
“aguas se amontonaron” y el Jordán dejó de fluir (Josué, 3:16), de
manera que los Hijos de Israel pudieron pasar sobre suelo seco.
El puente olvidado
Casi
perdido en la reciente expansión urbanística, este puente, con su
característico bajorrelieve de dos leones, se encuentra próximo a la
salida norte de la ciudad de Lida (Lod), cerca del aeropuerto
Ben-Gurion. Una inscripción en árabe que aparece entre los leones
menciona a Baibars, el sultán mameluco que construyó el puente en 1273.
Relieves similares se encuentran a ambos lados de la Puerta de los
Leones de Jerusalén, de los cuales recibe su nombre.
Lida
no siempre estuvo tan alejada de las rutas de peregrinación como ahora.
Innumerables peregrinos cristianos de la época medieval deben de haber
cruzado el Puente de Baibars en su camino hacia la ciudad para
conmemorar la curación de Eneas por parte de Pedro (Hechos de los
Apóstoles, 9:32-35). Posteriormente, Lida adquirió fama por ser el lugar
de nacimiento de san Jorge, patrón de Inglaterra.