“No quedaron anaquitas en la tierra de los israelitas, excepto en
Gaza, en Gat y en
Asdod” (Josué,
11:22).
La
Gat bíblica se eleva sobre un manto
de huertos de melocotoneros y bosques. Pero este bucólico silencio puede
resultar engañoso: Gat fue todo un
hervidero de conflictos, y sus vestigios revelan cómo algunas ciudades de la
Antigüedad se vieron doblegadas y qué innovaciones introdujeron sus nuevos
habitantes.
Las
excavaciones de Tel Tzafit, que comenzaron hace ya más de una década, muestran
amplios restos de un periodo de gran interés para los amantes de las Sagradas
Escrituras: la transición entre el final de la Edad del Bronce y el principio de
la del Hierro (siglos XII y XI a. C.). Fue durante este periodo cuando las
poderosas ciudades-estado y alianzas empezaron a resquebrajarse para ser
sustituidas por un grupo conocido como los Pueblos del Mar (entre ellos, los
filisteos) y los israelitas.
Los
visitantes que llegan a los montículos de Tel Lachish y de Tel Hazor oyen hablar mucho
de este periodo. Ahora, las excavaciones de
Gat también permiten conocer su
parte de la historia. La vista que se divisa desde arriba muestra la región
donde ambos grupos de recién llegados se enfrentaron. Al oeste se encuentran
la llanura costera y la
Ashdod actual, y al este las montañas de Judea. Éste
fue el escenario de numerosos relatos bíblicos, como las hazañas de Sansón, el
retorno del Arca a Bet Semes y la lucha de David contra Goliat, célebre
habitante de
Gat.
Un
hallazgo desenterrado en un estrato que data de finales del siglo X o principios
del IX a. C. ocupó los titulares de la prensa mundial: un fragmento de vasija
con la típica decoración de barniz rojo y dos nombres de origen filisteo
escritos con caracteres semíticos. Ésta no es sólo la primera inscripción
filistea jamás encontrada, sino que los nombres que aparecen podrían estar
relacionados con el nombre lidio-griego Alyattes, que los escritores semíticos
de la Biblia parece que pronunciaban “Goliat”, de ahí que el hallazgo acaparara
tanta atención.
La
ciudad que se está descubriendo en el marco del Proyecto Arqueológico Tell
es-Safi/Gat (www.dig-gath.org), dirigido por el Profesor
Aren Maeir de la Universidad
Bar-Ilan, ocupaba nada menos que
45
hectáreas de terreno. Esto encaja con su relevancia en la
Biblia, ya que Gat es una ciudad que
se menciona con frecuencia. Aquís de
Gat, con el que el propio David se
alió al huir de Saúl, fue el único filisteo de la Biblia al que se llama “rey”
(1 Samuel, 21:10) y su ciudad se consideraba “real” (1 Samuel, 27:2). Se están
encontrando numerosos objetos de la vida cotidiana, como vasijas decoradas para
cocinar y almacenar alimentos, además de herramientas y talleres de artesanía.
Tres
de las cinco ciudades filisteas (Asdod, Ascalón y
Gaza) no llegaron a perderse por
completo, puesto que sus nombres han permanecido casi inalterados hasta nuestros
días. La cuarta, Eqron, ha sido localizada en Tel Miqneh (cerca del kibbutz
Revadim) y ha proporcionado importantes hallazgos filisteos. Sin embargo, la
poderosa Gat ha sido la que más
tiempo ha eludido a los expertos. Su nombre antiguo no ha sobrevivido, ya que el
lugar se conoce en árabe como Tell es-Safi (“el monte puro”), aparentemente
debido a sus blancos acantilados cretáceos, aspecto que también tuvieron en
cuenta los cruzados cuando llamaron a la fortaleza que construyeron aquí
Blanche Guarde (la fortaleza blanca), de la cual aún se aprecian
restos.
Una
visita a Gat es el lugar perfecto
para pensar en el desafío que supuso para David enfrentarse al anaquita
(gigante) Goliat, de unos tres metros de altura, bien equipado con una armadura
y una jabalina: un hombre grande de una ciudad grande.
Después
de visitar Gat, diríjase al Valle de Elah y
rememore con la Biblia como guión la historia de David y Goliat en el lugar
donde realmente se produjo. Será una experiencia inolvidable.
Otro
aspecto “exagerado” en relación con Tel Gath son los ingentes trabajos de asedio
que han hallado los arqueólogos y que permiten establecer conexiones con la
Biblia. Dichos trabajos consisten en una trinchera artificial excavada alrededor
de la ciudad (con un perímetro de unos dos km), un terraplén (berma) creado con
tierra y piedras procedentes de la excavación de la trinchera, así como torres a
lo largo de dicha berma. Los expertos explican que estas trincheras solían
crearlas los defensores de estas ciudades, pero que rara vez lo hacían los
atacantes. La trinchera data de la misma época que la gran guerra que destruyó
la ciudad, en el siglo VIII a. C., pero ¿quién la creó?
Tal
vez la respuesta esté en la Biblia. En 2 Reyes, 12:18 se explica que durante su
campaña del siglo IX, el rey Hazael de
Aram destruyó
Gat. De ser así, su hijo Bar Hadad
podría haber aprendido algo de su padre sobre cómo asediar ciudades. Una de las
raras ocasiones en las que se menciona este sistema de asedio se encuentra en
una inscripción aramea hallada en el norte de
Siria, según la
cual un tal rey Zakur agradece a este mismo Bar Hadad que les salvara de un
asedio.
Amós,
el profeta de mediados del siglo VIII a. C. nacido en el sur pero que profetizó
en el norte, advirtió de manera más incisiva a
Israel y a
Judá: “Pasad a Calne y mirad; id desde
allí a Jamat la grande, y bajad a Gat de los filisteos.
¿Sois vosotros acaso mejores que estos reinos?” (Amós,
6:2).
Amós
menciona a Gat como si en su época
estuviera en ruinas. Aparentemente esta destrucción causó una fuerte impresión
en los habitantes contemporáneos de la región. Con cada vestigio nuevo que vaya
surgiendo podremos vivir con más intensidad la historia bíblica.
Si
desea más información acerca de Tel Gath o trabajar voluntariamente en las
excavaciones, visite www.dig-gath.org.