Ir en coche a Jaffa es como viajar por el túnel del tiempo: a la izquierda crecen los rascacielos, mientras que delante hay una ciudad con miles de años de existencia. Las torres de cristal reluciente dan paso a piedras envejecidas y arcos antiguos.
Principal puerto del antiguo territorio de Israel y uno de los primeros puertos del mundo, Jaffa fue centro del comercio y la cultura, de la agricultura y del turismo, así como lugar de destino de líneas marítimas procedentes de Alejandría y Beirut. Desde la Plaza de la Torre del Reloj salían convoyes de caravanas y camellos hacia todos los rincones del territorio, y los peregrinos emprendían desde ahí el camino hacia la ciudad santa de Jerusalén.
La Torre del Reloj, construida por el sultán turco Abd al-Hamid II en 1906, cuando la zona se hallaba bajo la dominación otomana, fue objeto de una remodelación, al igual que la plaza que la rodea. En el callejón que se encuentra junto a la mezquita de Mahmuddiyah, los hombres se enzarzan en partidas interminables de backgammon (shesh-besh). Sus cafés ofrecen nargilas para fumar junto con diminutas tazas de fuerte y negro café turco que crean una auténtica atmósfera levantina.
Al oeste de la plaza se encuentran el puerto y el mar. Los pescadores se apoyan pacientemente en los muros de piedra que bordean el paseo, esperando a que un pez pique en su anzuelo. Las olas rompen con suavidad en la Roca de Andrómeda, justo en el mar.
Este puerto no ha sufrido demasiados cambios desde la época en que fue el principal punto mundial de exportación de las jugosas naranjas que llevan su nombre, Jaffa. También acogió a las primeras oleadas de inmigrantes judíos que arribaron en la década de 1880, cuando los recién llegados desembarcaban en pequeños botes que les llevaban a este puerto, poco profundo. El propio Theodor Herzl llegó de esta manera.
En la actualidad, este puerto se destina a barcos de pesca pequeños. Al despuntar el alba, pescadores soñolientos con impermeables amarillos descargan la captura de la noche y guardan sus redes en cubierta. Los madrugadores pueden comprar pescado fresco y marisco en el propio muelle.
Unas empinadas escaleras suben desde el borde del puerto hacia los callejones que llevan a la Ciudad Vieja de Jaffa. Allí se pueden visitar galerías que exponen arte y objetos típicos judíos, el Museo Ilana Goor, exposiciones arqueológicas y cafés con encanto. Desde la plaza que se encuentra frente a la Iglesia de San Pedro, próxima a los cañones turcos y a las estatuas que representan a los soldados de Napoleón que permanecieron allí durante su intento de conquistar Tierra Santa, si miramos hacia el norte encontraremos una extraordinaria vista de Tel Aviv y de su costa.
En Jaffa se encuentra también una sinagoga construida por los judíos libios en el siglo XVIII, así como un barrio árabe-maronita del siglo XIX de amplias casas con tejas de terracota.
En la principal calle comercial, el Bulevar Jerusalén, encontrará el Teatro Gesher, lleno de sabor occidental. Cerca de la Plaza de la fuente se halla el nuevo centro del movimiento de Reforma Mishkenot Daniel Jaffa, y justo más abajo de la calle se llega al Mercadillo (flea market), un mundo en sí mismo.
La asociación para el turismo de Tel Aviv-Jaffa ofrece paseos guiados gratuitos por Jaffa todos los miércoles, en inglés. Punto de reunión: Torre del Reloj de la calle Yefet, a las 9:30 de la mañana. No es necesario pedir cita; basta con ir allí y disfrutar.