La santidad del Monte Sión para todas las religiones se percibe ya desde lejos en sus monumentos, que destacan en el horizonte de Jerusalén. Sin embargo, la relevancia de esta colina situada justo al sur de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén empieza por su propio nombre: "Sión" es uno de los términos más antiguos que aparecen la Biblia para referirse a Jerusalén, cuando David convirtió esta ciudad por primera vez en su capital (2 Samuel, 5:7). De hecho, la antigua Tumba de David en el Monte Sión es lugar de peregrinación desde hace siglos. El edificio que la alberga ha sido a lo largo del tiempo iglesia, mezquita y ahora sinagoga en honor al rey David, "dulce cantor de Israel" y antepasado del Mesías.
En otro lugar de este antiguo conjunto se encuentra la Sala Superior o Cenáculo, donde la tradición cristiana sitúa la Ultima Cena (Mateo, 26:18–35) y los acontecimientos de Pentecostés (Hechos, 2:1–4).
Al otro lado se encuentra la Abadía de la Dormición, erigida en 1898 por los benedictinos alemanes, con su tejado triangular tan característico de la ciudad. Éste es el lugar donde según la tradición católica se produjo la Asunción de María al Cielo. El santuario de la iglesia no sólo transmite espiritualidad, sino que alberga conciertos especiales que atraen a los habitantes de Jerusalén, sea cual sea su credo.
Una de las ocho puertas de la Ciudad Vieja, la Puerta de Sión, se abre hacia este monte. En ciertos tramos del paseo de las murallas que comienza en el Museo Torre de David los visitantes encuentran unas fascinantes vistas del monte, y después bajan a la Puerta de Sión para visitar sus lugares de interés.