Al zarpar del Mar de Galilea desde el muelle de Tiberías,
de Genesaret, del Parque Nacional de Cafarnaún o de Ein Gev, podrá
percibir el frescor de las salpicaduras, los giros que hacen las
gaviotas en el cielo y cómo le saludan los otros "marinos".
Pero lo
mejor llega cuando el patrón apaga el motor y se ve rodeado por la
historia bíblica. En esa barca de madera, similar a las antiguas, siente
que ha regresado a un tiempo en el que la gente dependía del viento y de las olas para su sustento.
Aquí
fue donde Jesús caminó sobre las aguas (Juan, 6:19-21), calmó una
tormenta (Mateo, 8:23-26) y mostró a sus discípulos pescas milagrosas
(Lucas, 5:1-8; Juan, 21:1-6). Muchos visitantes judíos también realizan este paseo por el lago, en dirección adonde, según la tradición, Miriam, la Profetisa, hizo brotar milagrosamente un manantial.
No se pierda esta experiencia durante su visita a la Galilea.