No menos de 500 millones de aves surcan los cielos de Israel dos veces al año, en las temporadas migratorias. En otoño se dirigen hacia África, en busca de la calidez; en la primavera regresan a sus países de origen en Europa, donde se reproducen. Israel, que se encuentra en el tramo central de su recorrido, pasa a tener una particular demanda entre los turistas aficionados a las aves, los ornitólogos y los fotógrafos especializados, que llegan para observar esta maravilla de la naturaleza.
La observación de las aves, institucionalizada como afición, ha surgido del emocionante fenómeno de la migración y de la comprensión de que las aves son un patrimonio de la Humanidad y el ser humano es responsable de preservarlas por el bien de las generaciones venideras. Israel se ha convertido en una "potencia ornitológica" y ha desarrollado una cultura de ocio completa alrededor del amor por las aves, que practican excursionistas y turistas.
Los aficionados en Israel pueden disfrutar de una variedad de acontecimientos y de actividades que giran alrededor de las aves. A lo largo del eje de la migración hay distribuidas varias estaciones principales para su avistamiento, desde la laguna del Hule en la Alta Galilea, pasando por Kfar Ruppin en el Valle de Beit Sheán, Jerusalén, la Aravá y hasta llegar a Eilat en el Sur. En estos centros se han dispuesto telescopios para mayor comodidad del público y se llevan a cabo excursiones y visitas guiadas. Entre otras acciones, se han construido centros para la investigación de la migración de aves. El más importante se encuentra en Latrún y cuenta con un radar que hace un seguimiento de las aves y documenta sus movimientos en su página web.
El festejo en torno a la migración se ha convertido en un Festival Bienal y numerosos lugares de Israel han descubierto su encanto y el maravilloso potencial de este fenómeno natural. Muchos han ideado e implementado una gama de actividades y eventos especiales para la temporada de la migración, promoviendo así la ornitología y la observación como parte de los sectores habituales del turismo en Israel. En el marco de estos eventos uno puede unirse a excursiones que siguen las rutas de los plumados, visitas guiadas a sus hábitat, conferencias sobre ornitología, proyecciones de documentales sobre el fenómeno de la migración, talleres de fotografía en la naturaleza y al anillamiento de aves.
En el otoño y el invierno de Israel basta con levantar la vista y mirar al cielo, repleto de densos puntos, o hacia el horizonte que se llena con bandadas, para emocionarse con la intensidad del fenómeno. Se recomienda acudir a los principales centros de observación de aves en Israel y a las reservas naturales más destacadas para ver cómo bandadas de pájaros aterrizan para alimentarse, mientras que a su alrededor se distribuyen cientos de observadores, con sus prismáticos para ver lo mejor que la naturaleza tiene en cartelera. No deje de sumarse a esta fiesta para aprender sobre la grulla y la cigüeña, el cernícalo y el águila, el aguzanieves y el pelícano y otras 300 especies, aproximadamente, que visitan Israel cada año.