Tel Aviv es una ciudad ideal para turistas y para quienes viven la noche. Torbellino de luces que arrastra con su potencia, de pasión por el bon vivre, energética y plena de alegría, activa en todas las áreas posibles del entretenimiento. Tel Aviv, que se hizo merecedora del mote "ciudad sin pausas", lo justifica cada día, cada momento, permitiendo satisfacer cualquier capricho sin que importe la hora del día, con su oferta de diversiones hasta el amanecer. Se puede comenzar con un buen restaurante junto al mar y disfrutar de un ocaso romántico, ver un espectáculo o una obra de teatro por la noche, ir de copas y bailar en una fiesta o una discoteca hasta el amanecer.
Con el correr de los años, Tel Aviv se ha convertido en el centro de la cultura en Israel, con una efervescente vida nocturna que complace sobre todo a turistas que se exponen a la típica calidez israelí. La ciudad abunda en increíbles oportunidades para el esparcimiento y con variadas ofertas culturales: Discotecas y pistas de baile que ofrecen música de todos los estilos, "pinchada" por los mejores DJ del mundo; cines que exhiben las últimas producciones y las obras maestras de todos los tiempos; salas de teatro con repertorio clásico o divertidas comedias de tipo stand-up; conjuntos de danzas locales y extranjeros; festivales y actuaciones en las calles.
Restaurantes y cafés que sirven comidas étnicas o para gourmets, invitando a una fiesta culinaria; abundantes dance-bars y pubs donde la música va acompañada de un animado público; galerías de arte donde se pueden ver las creaciones de neófitos o de artistas de renombre; un parque de diversiones que acelera el pulso de los visitantes y recitales de músicos en salas o al aire libre.
Estos sitios de esparcimiento están diseminados por toda la ciudad, desde el barrio Florentin al Sur, pasando por la calle Sheinkin en el centro y hasta el puerto en la parte Norte.
Tel Aviv tiene otra característica que contribuye a su peculiaridad: la playa, que con su arena es un atractivo en sí misma y una vivencia para los románticos. No dejemos de lado el cálido y efervescente temperamento israelí y el clima mediterráneo, que invita a vivir y disfrutar. A todo ello hay que añadir multitudes de turistas que llegan cada temporada y se acoplan a esta fiesta para los sentidos.
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