Las ondulantes colinas de la región de Arad enlazan Judea en el norte con el Néguev en el sur y la profunda sima oriental del Mar Muerto. A unos 600 metros sobre el nivel del mar, el aire de este elevado desierto es seco, pero incluso sus escasas lluvias invernales transforman el suelo en una alfombra de flores silvestres. La antigua capital de la región se conserva ahora en el Parque Nacional Tel Arad que engloba los restos de una enorme ciudad cananea (Números, 21:1) y una impresionante fortaleza de la época del Primer Templo.
La ciudad moderna de Arad fue fundada en 1962. Su proximidad al Mar Muerto permite que los visitantes puedan pasar el día disfrutando de las saludables aguas del lago más salado y con el nivel más bajo del mundo, y subir a las frías cumbres de Arad, situadas a menos de una hora de camino, para pasar la noche. Entre sus cerca de 27.000 residentes hay un elevado número de nuevos inmigrantes, particularmente de la antigua Unión Soviética. Esta ciudad es célebre por sus numerosos artistas, cuyas obras adornan las plazas públicas y los parques, y con galerías que realzan los demás puntos de interés de la región.
El Bosque Yattir, con 3.600 hectáreas, se encuentra en el extremo norte de la región de Arad. Para sorpresa de los expertos, allí no sólo prosperan pinos y otras coníferas, sino también árboles frutales e incluso viñedos, que abastecen a una bodega cercana.
Desde la zona de Arad también se puede acceder al Parque Nacional de Massada a través de la Rampa Romana. Para una experiencia étnica fascinante, disfrute de la hospitalidad beduina en el pueblo de Kseifa y en la cercana Drejat.