Tanto Arad como sus alrededores han sido bendecidos con hermosos paisajes, con la tranquilidad del desierto y con numerosos senderos para caminar entre rincones intactos, adecuados para cualquier edad o estilo.
La Arad del nuevo milenio es una ciudad joven de espíritu, pero rica en experiencia. Construida según las normas profesionales internacionales, está bien planificada. Incluso hoy, 40 años después de su fundación, Arad sigue siendo limpia, espaciosa y bien organizada, y el corazón de sus habitantes está siempre abierto para acoger a los visitantes de cualquier lugar del mundo.
El antiguo nombre "Arad" se ha ido conservando a lo largo de miles de años, y de hecho se conoce desde los albores de Eretz Israel, la antigua Edad del Bronce. La Arad del pasado se construyó hace más de 5000 años junto a la actual, y fue un reino grande e importante, un destacado centro de comercio que enlazaba la orilla oriental del río Jordán, el Mar Mediterráneo y el antiguo Egipto en el sur, así como los ríos Tigris y Éufrates (Mesopotamia) en el norte.
La localización de la Arad moderna ofrece numerosas ventajas. Al este se encuentra el Mar Muerto, con sus diversos parajes y posibilidades. Un hermoso y espectacular desierto rodea Arad. El Desierto de Judea se halla al norte y al sur se sitúan los territorios del Néguev oriental con sus cráteres, sus impresionantes colinas y sus anchos ríos.
A unos minutos de Arad se encuentra el Bosque Yatir, el más extenso de Israel, que ofrece un agradable clima todo el año, con 3.200 hectáreas de bosque con parajes llenos de magia, restos de asentamientos antiguos, maravillosas flores en primavera y aire puro de la montaña todo el año.
Arad es sin lugar a dudas punto de partida ideal para disfrutar del desierto. Arad ofrece a sus visitantes una amplia gama de servicios municipales y turísticos, comidas, alojamiento y gran cantidad de lugares de interés tanto en la ciudad como en sus alrededores.