De todo el país, quizá sea en el Valle de Israel donde más patente se haga la historia bíblica, tanto en su geografía como en su historia antigua y moderna.
El Valle de Jezreel, con una superficie de aproximadamente 380 kilómetros cuadrados, limita al norte con las montañas de Nazaret y el Monte Tabor, al este con el Monte Gilboa, al sur con las montañas de Samaria y al oeste con el Monte Carmelo, todos ellos enclaves importantes en la Biblia.
Los pasos a través de estas montañas han sido de gran importancia en la historia mundial durante miles de años, acentuando el papel de Israel como puente entre Africa, Asia y Europa. Por este camino pasaban en tiempos remotos las caravanas portadoras de productos e innovaciones procedentes de culturas remotas, y también ejércitos de épocas antiguas, como atestiguan las célebres ruinas de 25 ciudades en Tel Megiddo, Tel Jezreel y otros lugares antiguos.
Jezreel significa "la siembra de Dios", en un guiño a la fertilidad del valle aunque, con la negligencia propia de la modernidad, la mayor parte del terreno se convirtió en pantanos. Pero a principios de 1911, los colonos drenaron los pantanos y el valle volvió a florecer.
En la actualidad se ha convertido en el granero de Israel, donde brota el trigo, el algodón, los girasoles e, incluso, los estanques con peces. Entre los alicientes de la zona se encuentran tesoros históricos y bíblicos como el Parque Nacional de Tel Megiddo (Armagedón); los mosaicos de los parques nacionales de Beit Alfa y Tzippori; el mosaico cultural que suponen la aldea circasiana y el museo de Kafr Kama, los museos de historia y sobre la colonización de Kfar Tabor, y el kibbutz de Ein Dor; los lugares donde aprender a hacer tareas propias del campo tales como la granja de la moshav Shadmot Dvora, dedicada a elaboración de miel y seda; buenos restaurantes donde degustar la cocina de la zona; la posibilidad de hacer tramos del Sendero de Israel; un gran número de alojamientos rurales; así como los numerosos enclaves religiosos de Nazaret con una rica herencia... y mucho más. Todo ello convierte al valle de Israel en uno de los lugares del país con más atractivos para el viajero.