Para el senderista aventurero, “Israel Trail” (Shvil Yisael) une entre sí los eslabones de la extraordinaria variedad paisajística de Israel, de su mosaico humano y de sus monumentos históricos y culturales; en pocas palabras: todo lo que hace de este un país singular. A lo largo de los aproximadamente 855 km de la ruta que lleva desde Dan en el norte hasta Eilat en el sur, siguiendo las señales indicadoras que ha colocado la Sociedad para la Protección de la Naturaleza de Israel, descubrirá una manera nueva y apasionante de ver Israel.
Por ejemplo, uno de los más de 40 segmentos del Sendero de Israel empieza en el valle de Amud al noroeste del Mar de Galilea y termina en la capital de Tiberias, a la orilla del lago. Mientras avanza por este camino, el lago se convierte en el punto central de una experiencia multisensorial que únicamente se puede vivir a pie. Atravesará plantaciones de plátanos (¿quién sabía que los plátanos salen de las flores?) y otros vergeles que prosperan en este entorno subtropical. Verá un molino de agua para moler harina, uno de los numerosos enclaves de nuestro patrimonio que no se pueden ver desde la autovía. A continuación, viene la parte más complicada de este día: el acantilado de Arbel. La subida es agotadora, pero al llegar a la cima la recompensa no es solo una vista fabulosa del lago y de las montañas que lo abrazan, sino la sensación de que esta vista, que ha ido haciendo suya a lo largo de las ocho horas que dura el trayecto, es algo que ha conseguido con su esfuerzo.
Otra experiencia muy diferente por “Israel Trail” pasa por Makhtesh Ramon (“el Crater Ramón”) en el Néguev. El desierto, enmarcado por el ventanal de suelo a techo del Centro de Visitantes del Ramón, donde comienza esta sección, se extiende hacia el vacío ocre del horizonte. ¿O no? Durante la media jornada que se tarda en completar esta parte del Sendero, se dará cuenta de que este fenómeno geológico único en el mundo no es un paisaje lunar anónimo. Si nos acercamos e implicamos, descubriremos la fascinación de múltiples colores y texturas de Makhtesh Ramon, una ventana al pasado geológico repleto de acontecimientos. También caminará por parte de una calzada antigua, la Ruta del Incienso, que antiguamente recorrían las riquezas de Oriente a través del Mediterráneo (y que en la actualidad la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad). La belleza de cualquiera de los segmentos del “Israel Trail” es que media jornada se puede convertir en un día entero, dos o tres, adornados por misteriosos monumentos. Aquí, se incluyen las ruinas de la hospedería para caravanas de Ein Saharonim, una antigua parada de postas (en la actualidad área de acampada) de la Ruta del Incienso.
Los visitantes descubren ahora lo que los habitantes del país ya sabían: tanto si se recorre de una vez en uno o dos meses, o por tramos, el “Israel Trail” no tiene nada que ver con el turismo ordinario. Porque lo que nos impulsa no es llegar a nuestro destino, sino disfrutar de la ruta en sí misma: la variedad de paisajes, la calidad del tiempo que pasamos con nuestros compañeros de viaje y con las personas que conocemos en el camino, nos enriquecen y nos hacen evolucionar, y se convierten en parte de nosotros de una manera muy especial.
Para ayudarle a planificar el itinerario y el programa de una experiencia en el “Israel Trail” que se adapte a sus aptitudes y cualidades para la práctica del senderismo, así como al tiempo de que dispone, póngase en contacto con Moti Sheetrit en [email protected] o bien llame a las oficinas del “Israel Trail” en la Sociedad para la Protección de la Naturaleza de Israel en Tel Aviv, tel. 03-638-8719/20.