A menudo, el deseo de conservar los rasgos característicos de una ciudad choca con la necesidad de conservar su ecología. Sin embargo, afortunadamente siempre habrá personas dedicadas a encontrar un punto de equilibrio entre ambas posturas.
Durante la realización de un estudio sobre el estado de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén se encontró una colonia con treinta nidos de vencejos. Esto no debe sorprendernos, dado que las infraestructuras creadas por el hombre en Jerusalén son de las más antiguas del mundo, y con el tiempo llegará un momento en que ciertas plantas y animales prácticamente sólo existan aquí. Entre ellos se encuentran roedores, lagartos y aves como palomas, grajillas, cernícalos, gorriones y los vencejos antes mencionados. Estos últimos destacan por sus vuelos de diez meses de duración, durante los cuales comen, se aparean y duermen en el aire para descansar sobre sus patas atrofiadas sólo durante dos meses al año. En Jerusalén han utilizado el Muro Occidental como acantilado para anidar.
A lo largo de los años se ha ido deteriorando la muralla del siglo XVI debido, entre otros factores a la anidación de animales y a la proliferación de plantas. Éstas últimas desplazan las piedras al expandir sus raíces, y la composición química de las deyecciones de las aves actúa corroyendo la piedra.
El Ayuntamiento y la Autoridad para el Desarrollo de Jerusalén han aprobado recientemente un plan general quinquenal por un total de 15 millones de NIS para restaurar las murallas de la Ciudad Vieja y crear parques en torno a ella. Esto incluye la realización de estudios y la elaboración de una serie de directrices para llevar a cabo la operación, que se ha encomendado a investigadores de la Sociedad para la Protección de la Naturaleza y de la Autoridad para las Antigüedades.
"Desde luego, parte de la flora y de la fauna que hemos encontrado no es crítica, pero sí que contribuye a dar un carácter único a la ciudad", ha declarado Amir Balaban, de la SPNI. Sin embargo, es necesario actuar. "Según las recomendaciones de la ONU, una ciudad no sólo es responsable de sus límites demográficos, sino también de su línea azul (sus fronteras ecológicas). Debe mantener un equilibrio positivo, tal vez incluso mejorarlo. Por tanto, las autoridades de la ciudad deben responsabilizarse de mantener las infraestructuras naturales de ésta".
Los investigadores consideran que podrán encontrar sustitutos, como por ejemplo, lugares alternativos en la base de las murallas para la mayoría de las plantas, lagartos y roedores. "Estamos proponiendo tres tipos de soluciones", explica Balaban, "con lugares que se deben y pueden conservar, como los nidos, sistemas que se pueden conservar cerca de allí (mitigación) y sistemas que habrá que trasladar".
Entretanto, los ecologistas ocuparán un puesto de honor en todo el proceso, aportando sus opiniones y directrices desde el momento en que se coloque el primer andamio.
Autoridad para el Desarrollo de Jerusalén
Tel. +972-2-6297628
Observatorio Ornitológico de Jerusalén, OOJ
Tel. +972-52-3869488
Artículo cortesía de la Autoridad de Turismo de Jerusalén: http://tour.jerusalem.muni.il