La increíble variedad de sabores y aromas son testimonio de la riqueza y la vitalidad de la cocina israelí, con un sabor y unas cualidades únicas.
Israel es un crisol étnico de culturas, religiones e inmigrantes. Israel está en Oriente Medio, un país mediterráneo con cultura occidental. El panorama culinario del país presenta una diversidad y una calidad extraordinarias. Es difícil pensar que en un país tan pequeño pueda existir tal variedad. El 80% de los israelíes son judíos, más de la mitad de los cuales han nacido en Israel. Sin embargo, la mayoría de sus padres, abuelos o bisabuelos proceden de más de 120 países, trayendo consigo los alimentos, las recetas y las tradiciones culinarias de cualquier rincón del mundo. El 20% de israelíes no judíos aportan un sabroso toque regional, sobre todo, goloso. La combinación de todos estos factores proporciona los ingredientes de uno de los panoramas gastronómicos más dinámicos, fascinantes y deliciosos del mundo.
Si hace 25 ó 30 años hubiera preguntado a un israelí cuál era el plato típico de Israel, lo más probable es que le hubiera respondido que el faláfel, el humus y el tahini, acompañados de cuscús o pescado Gefilte. Pero en este tiempo han sucedido muchas cosas. Todos estos manjares existen, por supuesto. De hecho, los cuatro son prácticamente omnipresentes. Pero en Israel ahora hay de todo. Así pues, el panorama gastronómico de Israel es absolutamente sofisticado al integrarse las últimas tendencias.