Comience su visita en
Jerusalén, en el
Monte de los Olivos, el mejor lugar para iniciar su estancia en Jerusalén, con su vista panorámica de la
Ciudad Vieja, su antiguo
Cementerio Judío y sus históricas iglesias.
Visite el
Museo de la Torre de David, donde se muestra la historia de Jerusalén desde sus inicios hasta la época moderna.
Deambule por los mercados de la Ciudad Vieja, empápese de sus vistas, sus sonidos y sus aromas, y pruebe a buscar tesoros y a regatear con los vendedores.
Visite el Barrio Cristiano, surgido a lo largo de los siglos en torno a la antigua
Iglesia del Santo Sepulcro, donde órdenes católicas romanas, griegas ortodoxas, armenias, coptas, etíopes y ortodoxas sirias cuentan con secciones propias que pueden identificarse fácilmente por sus diferentes vestimentas y liturgias.
Continúe al reconstruido
Barrio Judío, con sus antiguas sinagogas sefardíes, el Cardo (calle principal de la Jerusalén cristiana bizantina), el Muro Ancho o de Ezequías, la Casa Quemada (con su cautivadora presentación audiovisual), las Mansiones Herodianas y mucho más.
Al atardecer dirijase hacia el
Muro Occidental, el lugar más sagrado del judaísmo, ya que se trata del último vestigio que queda del Segundo Templo. Los lunes, jueves y sábados se celebran aquí ceremonias de
Bar/Bat Mitzvah.
Cuando vaya al Muro, podrá unirse a un grupo para visitar los
Túneles del Muro previa reserva en la Fundación para el Patrimonio del Muro.
Pase la noche en Jerusalén.