A Israel se le conoce como un país centro de reunión de exiliados, cuyos habitantes proceden de todo el mundo. También se le conoce como mosaico étnico, con diversos grupos que difieren de la mayoría de la población en la religión que profesan, en su nacionalidad, en su lengua, su cultura, su origen étnico o su identidad histórica.
Uno de estos grupos minoritarios son los circasianos, una minoría étnica establecida en dos aldeas de Israel: Reikhaniya, en la Alta Galilea, y Kafr Kama, en la Baja Galilea. Este grupo supera las 3.500 personas, de las cuales unas 2.800 viven Kafr Kama. Los circasianos llegaron a Israel en circunstancias peculiares. Son musulmanes suníes, originarios de las montañas del Cáucaso y se denominan a sí mismos como Adyghe. En el siglo XIX los rusos conquistaron sus tierras y miles de ellos huyeron.
Para su sorpresa, recibieron apoyo del sultán otomano, quien les permitió asentarse en las tierras que estaban bajo su control, incluida la Tierra de Israel. Esto condujo a la creación de Kafr Kama en1876. Durante décadas, sus habitantes siempre han servido en el ejército. Los otomanos reclutaron a los hombres de este municipio y durante el Mandato Británico algunos sirvieron como guardias israelitas, prestando su ayuda a la inmigración ilegal de los judíos. Desde la creación del Estado de Israel, han servido en las Fuerzas de Defensa Israelíes. Los circasianos también están involucrados en la economía y la cultura de Israel pero siguen manteniendo su lengua y cultura únicas.
El viajero que visite este municipio podrá empaparse de la cultura circasiana. En medio de la población encontrará un grupo de casas de basalto muy atractivas (pertenecientes al período otomano), de diferente estilo arquitectónico que las viviendas árabes israelíes. La mezquita, situada en el centro del municipio, tiene una torre cuadrada, en vez de redonda como en la mayoría de las poblaciones musulmanas. El templo alberga un centro sobre la herencia circasiana. En el patio de la vivienda de la familia Haaron se han descubierto restos de una iglesia del siglo VI, con dos pavimentos de mosaico con motivos de plantas y animales, así como una inscripción en griego con el nombre de los responsables eclesiásticos.