Comenzaremos en
Jerusalén, con unas impresionantes vistas de la
Ciudad Vieja desde el
Monte de los Olivos. Desde aquí hay un corto trayecto a pie hasta
Dominus Flevit y después un paseo (andando o en coche) hasta la Iglesia de Todas las Naciones y el
Huerto de Getsemaní.
Continuaremos hasta el
Monte del Templo, lugar donde Abraham ofreció en sacrificio a Isaac y que hoy marca el
Domo de la Roca.
De ahí pasaremos al
Muro Occidental, el lugar más sagrado del judaísmo, ya que se trata del último vestigio que queda del Segundo Templo. Los lunes, jueves y sábados tienen lugar aquí ceremonias de Bar Mitzva, momento festivo en el que un niño judío de 13 años lee la Torá en público por primera vez.
Ha llegado el momento de conocer Jerusalén de cerca. Entre por la Puerta de San Esteban, también conocida como Puerta de los Leones, y visite la
Piscina de Bethesda, donde Jesús curó milagrosamente a un paralítico, y la Iglesia de Santa Ana, donde los grupos cristianos suelen cantar himnos durante su visita.
Tome la
Vía Dolorosa para recorrer las estaciones del Vía Crucis hasta la
Iglesia del Santo Sepulcro, lugar donde se produjo la crucifixión y entierro de Jesús.
Deambule por los mercados de la Ciudad Vieja, empápese de sus vistas, sus sonidos y sus aromas, y pruebe a buscar tesoros y a regatear con los vendedores.
Continúe hacia el Monte Sión para visitar la
Iglesia de San Pedro Gallicantu, donde Pedro negó a Jesús, la
Tumba del Rey David, el
Cenáculo y la
Abadía de la Dormición, donde, según la tradición católica, María cayó en un sueño eterno.
Termine la jornada en la
Tumba del Jardín, sepultura excavada en la roca que según los protestantes fue el escenario de la crucifixión, entierro y resurrección de Jesús.
Noche en Jerusalén.