“Después Abraham partió en dirección al Néguev” (Génesis, 12:9).
A lo largo de la Biblia el Néguev aparece siempre como un lugar donde reina la soledad, un lugar de transformación. Desde Abraham hasta los Hijos de Israel, el rey David, Ezequiel y muchos otros personajes bíblicos tuvieron que pasar por el ritual de atravesar el desierto para llegar al Monte Sión. Esta ruta le llevará desde el centro del Néguev por las llanuras de Judea hasta Jerusalén.