La economía israelí está plagada de éxitos. Aunque posee muy escasos recursos naturales y a pesar de la enorme carga que han supuesto para este estado las guerras y las oleadas de inmigración, Israel se encuentra entre los países más prósperos del mundo. Dos de los motivos que explican el éxito económico israelí son la ayuda exterior, que hasta la fecha ha ascendido a 108 billones de dólares, y su mano de obra cualificada.
Desde su creación, las exportaciones israelíes han ido creciendo desde unos 30 millones de dólares hasta más de 2,98 billones de dólares al año. A lo largo de este periodo se han producido numerosos cambios en la economía israelí. Inicialmente, las principales exportaciones del Estado eran cítricos, diamantes tallados y algunos productos industriales. Sin embargo, actualmente, la mayoría de sus exportaciones consisten en productos industriales de alta tecnología de los campos de la electrónica, el software, el hardware, la óptica, las comunicaciones y la instrumental médica.
Con el transcurso del tiempo también ha cambiado la ideología económica de Israel. Al principio era principalmente centralista, caracterizada por una importante intervención del Estado en las actividades económicas. Sin embargo, esta ideología cambió tras el cambio político experimentado en 1977 y los gobiernos israelíes han adoptado un planteamiento económico de corte liberal.
El PIB de Israel asciende a unos 179 billones de dólares (puesto n.º 51 del mundo), mientras que el PIB per cápita es de unos 27.300 dólares (puesto n.º 21 del mundo). Exporta en total unos 2,98 billones al año, mientras que sus importaciones son de alrededor de 3,3 billones de dólares anuales. Su índice de crecimiento anual en 2008 es de cerca del 4,1%, la inflación a principio de 2009 se sitúa en torno al 3,4% y el desempleo es del 6,8%. El sector predominante en la economía israelí es el de alta tecnología, que se convirtió en motor del desarrollo económico del país durante la década de 1990. Otros sectores económicos relevantes son los productos farmacéuticos y químicos, el turismo, las industrias militar y metalúrgica y los diamantes tallados.